El “blanqueo” de la reunión entre los operadores cambiarios y el megafuncionario, Guillermo Moreno, colocó al Gobierno en una de sus contradicciones más profundas: aceptar públicamente un mercado de divisas ilegal y su intervención en él.
No es la primera vez que lo hace. En noviembre de 2011, cuando la cotización del “dólar blue” se escapaba, Moreno también mantuvo un encuentro con casas de cambio y bancos, sólo que en esa oportunidad nadie la confirmó oficialmente.
Abriendo el juego sobre el billete negro, el Gobierno reconoce el desdoblamiento de cambio, lo acepta y lo deja operar siempre y cuando la brecha con el oficial no se dispare. Paradojas de este sistema de controles que coloca a quienes quieren comprar dólares en una sensación casi delictiva pero que el Ejecutivo termina “legalizando”.
En rigor de verdad, la cotización pedida por Moreno y hecha pública por el locuaz Aníbal Fernández no era de $ 5.10 para este lunes. El hombre más influyente de CFK les “pidió” un dólar de 5.10 en una semana.
La pregunta es cómo se fija un valor en un mercado que en teoría es ilegal. Es decir, en el cual el Gobierno lejos de pactar debería perseguir y hasta detener a sus protagonistas por la ley Penal Cambiaria.
Pero las contradicciones sobran estos últimos tiempos. Pasamos de la necesidad de pensar en pesos a acordar un valor de billete “blue” con operadores que en la más pura teoría violan la ley. ¿Qué hará la AFIP a partir con los perros y todos sus controles? Porque si el acuerdo existe es obvio que los deben dejar operar para que la divisa de acomode a los niveles buscados.
La “rareza” de esta idea es tal que podría salir exactamente al revés. Si el público estuvo dispuesto a pagar más de $ 6 pesos por el billete, porque a partir de este lunes no habría una demanda mucho mayor aún si va a cotizar a $ 5.10. ¿Y quién va a alimentar esa demanda? ¿El Banco Central asumiendo casi el absurdo de intervenir en un mercado ilegal?
La explicación real de esto es otra y no es la primera vez que el Gobierno aplica esta solución. En noviembre funcionó parcialmente y logró bajar el paralelo a $ 4.80. Pero fue sólo por un tiempo. Nada indica que ahora el resultado fuese mejor.
Moreno y la presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, no quieren pulsear con el mercado. Las reservas no son tantas, es verdad, pero es difícil creer que no puedan ganar una puja con el sector cambiario.
Ambos funcionarios buscan que en los diarios no aparezcan títulos alusivos a esta operatoria. Desean evitar que cada día el titular principal sea los dólares que vende el Central.
Por eso van a inyectarle dólares al paralelo por otra vía (es la única manera de generar la oferta para que baje el precio) y van a hacerle “sintonía fina” a los controles. Una decisión bien al estilo de este Gobierno. Sólo el día a día. Y en este caso, además, dándole luz verde a lo ilegal.
Autor: Red Box Multimedia en exclusiva para www.radioequis.com